
EL VENTILADOR 27 de diciembre. Todo el mundo como loco, todos corriendo de acá para allá, meta frenadas, bocinazos, empujones. Nadie mira nada, nadie tiene cuidado ni presta atención alguna, nadie sabe calcular cuánto espacio ocupa su humanidad en la vereda porque se le ha engrosado el volumen de tantas bolsas y paquetes. Reina una neurosis obsesiva en el ambiente (o esquizofrenia colectiva…yo qué sé…). Todos abrumados, todos acalorados, todos apurados, todos comprando: algunos tarjetean mientras otros hacen colas en los cajeros automáticos para luego comprar. Hay colas al sol en los cajeros…o sea, hay gente mutando a iguana…caras que son fieles retratos del infortunio (a punto estoy de sacar la cámara de la mochila para unas instantáneas, pero temo a la represalia)… todos queriendo que se apuren los de adelante para entrar, sacar plata, comprar, comprar y llegar, llegar rápido a algún lado para alguna cosa. El calor es un despropósito, 35 grados dice el informativo de la ...